Es mi primera aportación y espero que lo haga bien.
Es una foto robada y por la intimidad del trance la hice a la desenfilada entre dos árboles. El marido murió hace cinco años y ella tendría ahora 45.
La soledad, la luz fría del atardecer del 1 de noviembre, la profundidad de campo como si fuera neblina con una luz de esperanza al fondo de los últimos rayos de la tarde,… en fin me pongo cursi.
Lo considero un homenaje a todas esas personas que viven su soledad y que nunca nadie sabrá nada de ellas; como el monumento al soldado desconocido, esto es el monumento a la “viuda fiel desconocida”
Espero que guste.